LA GARDUÑA. XI EL BAUTIZO
Don Rigoberto recibe la marca XI EL BAUTIZO Llegaron hasta la casa a la que habían conducido la noche anterior a don Rigoberto. Un casa de hechuras típicas toledanas, con una fachada construida por un muro de piedras que se encajaban entre espacios de ladrillo: el conocido aparejo toledano, propio de la vieja técnica de los alarifes mudéjares. Una gran puerta de madera de doble hoja, con clavos de hierro, bajo un arco de herradura apuntado y enmarcado en un alfiz de ladrillo tallado. Dando hidalguía a la casona, se superponía el escudo nobiliario de la familia y que don Rigoberto leyó al instante: pertenecía a los Sampedro. Pasaron el zaguán en recodo, para evitar miradas indiscretas desde el exterior. Un banco corrido en piedra, al lado derecho desde la entrada, permitía hacer esperas sentado. Seguidamente, un patio central porticado, que era el eje distribuidor de toda la casa, rodeado por pilares de madera sobre zapatas labr...