Entradas

LA GARDUÑA. XI EL BAUTIZO

Imagen
 Don Rigoberto recibe la marca   XI EL BAUTIZO      Llegaron hasta la casa a la que habían conducido la noche anterior a don Rigoberto. Un casa de hechuras típicas toledanas, con una fachada construida por un muro de piedras que se encajaban entre espacios de ladrillo: el conocido aparejo toledano, propio de la vieja técnica de los alarifes mudéjares. Una gran puerta de madera de doble hoja, con clavos de hierro, bajo un arco de herradura apuntado y enmarcado en un alfiz de ladrillo tallado. Dando hidalguía a la casona, se superponía el escudo nobiliario de la familia y que don Rigoberto leyó al instante: pertenecía a los Sampedro. Pasaron el zaguán en recodo, para evitar miradas indiscretas desde el exterior. Un banco corrido en piedra, al lado derecho desde la entrada, permitía hacer esperas sentado.        Seguidamente, un patio central porticado, que era el eje distribuidor de toda la casa, rodeado por pilares de madera sobre zapatas labr...

LA GARDUÑA. X LA PRUEBA

Imagen
 Taberna del Mesón del Lino   X LA PRUEBA        — Tomad uno de esos farolillos del aparador de la puerta y dejad una blanca en ese cuenco, por la vela. Cuando regréséis, lo devolvéis - — le ordenó el hombre.      Don Rigoberto lo asió y prendió el cirio con otro encendido que se encontraba en un candelero sobre el tablón del mueble. Depositó la moneda y siguió los pasos de aquel desconocido, no desprovisto de desconfianza.      Tanteó con la mano izquierda la daga que llevaba al cinto. Se puso el capuchón y se embozó el capote con su mano derecha. Al alejarse del Mesón, apenas se percibía la iluminación de los hachotes de su puerta y sólo la tenue luz de la candileja que llevaba alzada en su mano izquierda, le permitía ver el suelo que pisaba por aquellas angostas y tenebrosas calles que, entrada ya la madrugada, devolvían el sonido mate y sordo de los pasos sobre el desgastado pavimento de boliches.      Dado e...