LA GARDUÑA. XVI EL CUÑO DEL GAVILÁN
Cuño de « el Gavilán » XVI EL CUÑO DEL GAVILÁN —Juan, por la salud de la Hermandad, es menester que Sebastián y yo compartamos, hasta que regrese don Jorge, un aposento seguro con dos yacijas; no queremos despertar con el acero en el gaznate —le previno Rigoberto al Capataz de la Sombra, tras levantar la mesa. —Hacedlo así. Encerraos con él en la cámara de la torre alta. Nadie se atreverá a tomarse la justicia por su mano hasta que el traidor reciba la suya. Asegurad bien el cerrojo y allí estaréis seguros —le contestó Juan de Tordesillas. Subieron los dos hombres hasta la cámara más alta de la casa. Empujaron un portón macizo de madera tachonada de clavos de hierro que crujió con estruendo. Era un aposento de paredes de cantería de granito y ladrillo toledano, encaladas en un blanco ya ennegrecido por el hollín. La única ventilación era una estrecha saetera, sin cristales ni postigo de cierre....